Si te vas
Tienes un esqueleto de origen árabe que emerge cada vez que el fuego arrasa tu vida. Siento un gran pesar dentro de mi y al mismo tiempo un triste alivio, como cuando sabes que un familiar está más cerca de la muerte que de la vida y prefieres, aunque duela eterno, que deje de sufrir. Ese sufrimiento, en el caso de nuestra Sierra, lo teníamos todos y cada uno de los que la amamos, porque veíamos cada año como su masa forestal, absolutamente desaforada, era la carne de cañón que acaba explotando siempre. Lo que no sabíamos, aunque cada verano lo viéramos, es cuándo iba a suceder. Si pillaría el fuego, como en una ratonera sin salida, a nuestros adolescentes en el río, a nuestros ancianos visitando sus parcelas en el monte o a nuestros amigos de senderismo por aquellos caminos antiguos que nuestros ancestros recorrieron. Anoche me sentía cruel y desalmada al verbalizar que mejor que ocurra de una vez, porque esperarlo cada verano, con el alma en un puño, mientras...