Entradas

Ay mi Robe

Imagen
​ Ay Robe que tarde llegaste a mis oídos… Ay Robe toda una vida contigo y yo escuchándote debajo del agua…a todas horas, a altas horas, con muelles en mis tobillos que bailaban al son de tus palabras mientras salpicaba con mis botas toneladas de charcos que me inundaban e impedían entender tu voz. Ay Robe que yo quería pero no había forma.  Ay Robe que yo veía las caras de felicidad, emoción, alegría de todos mis colegas y de aquellos a los que no conocía pero cantaban a grito pelao tus canciones mientras yo saltaba y conocía los ritmos de tu canción pero no tus mensajes, hoy ya se que pura poesía. Ay Robe que llegué tarde, pero más vale tarde que nunca y como una regadera que la hierba hace que vuelva a brotar hoy, por fin, consigo comprender, si cabe más, aquella emoción y alegría en las caras de mis colegas y todo Dios cuando te cantaban. https://youtu.be/VDpWEYvZBLU?is=7IqKaIWsylRfQ19E

Esto también pasará

Imagen
​ Esto también pasará.  Ayudar a otros a ver lo que el dolor a veces nos oculta.  No se si tú u otra persona está pasando por un problema que parece no tener solución, ya sean crisis personales, laborales o el diagnóstico de una enfermedad terminal, pero deja que te diga una cosa: nada dura para siempre.  Cuando estamos sumergidos en una situación crítica, nuestra mente tiende a cometer un error de cálculo fatal: pensamos que el estado actual es permanente.  En psicología experimental, este fenómeno se denomina  Sesgo de impacto.   El Dr. Daniel Gilbert ha dedicado décadas a estudiar lo que él llama  predicción afectiva .  Sus estudios demuestran que los seres humanos somos sistemáticamente incapaces de predecir la duración e intensidad de nuestras reacciones emocionales futuras. Tenemos una tendencia innata a sobreestimar cuánto tiempo nos afectará un evento negativo porque, en el momento del trauma, nuestra consciencia sufre una contracción...

Una moneda al aire

Imagen
​ Estoy a pocos minutos de quedarme sin la última carta que me quedaba. Como si me hubiera quedado a la deriva en el espacio, eternamente, sin posibilidad de retornar, en lo que me reste de existencia, a su planeta. Estoy a pocos minutos de tener que conformarme con un no rotundo, con un muro de 7 metros, con la sensatez frente a mi imprudencia. Pero siempre he sido cabezota, persistente, corredora de eterno fondo, siendo esto tanto virtud como defecto. La firmeza no es mi fuerte cuando de recobecos del corazón andamos hablando y aquello de borrón y cuenta nueva me cuesta la vida cuando hubo mil de afecto y cero de maldad por ninguna de las dos partes. Así que me cuesta entender que no sea recíproco el querer conservar una bella amistad allá donde antes hubo conatos de incendio que ya quedaron apagados hace casi un lustro.  Me cuesta creer que cuando se quiere de verdad hay quien no sigue queriendo eternamente.  Porque hay mil formas de querer fuera del amor de pareja y en los...