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Esperanza

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Creo que lo que Naia nos quiso decir es que valoráramos lo esencial, lo simple, lo cotidiano, lo más importante de todo, la SALUD. Creo que su mensaje enlazó directamente con el concepto de ESPERANZA que tan vital es para enfrentar las situaciones más adversas, que nunca llegarán a ser tan definitivas como la pérdida irreversible de la salud.  Me enseñó que las nubes que pueden haber sobre nuestras cabezas pueden ser terriblemente negras, azotar el viento gélido con la más cruda de las fierezas, pero aún así, pese a la más terrible de las situaciones externas, podemos mantener la esperanza, alimentarnos de ella, porque será justamente ella la que nos mantenga con vida hacia adelante, la que nos dote de un propósito en el que, aunque nosotros físicamente no lo alcancemos, allanemos el camino para los que nos sobrevivan. Viktor Frankl y Primo Levi, nos legaron con su experiencia en los campos de concentración nazi, cuán de importante era para sobrevivir, vislumbrar nuevos horizontes,...

Mis cincuenta

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50 finales de verano en mi haber. Medio siglo, media vida, medio camino recorrido, si es que el azar me otorga ese hipotético medio recorrido por realizar. Cincuenta años de aprendizaje, de errores, aciertos, comienzos, desestimientos, vivencias sufridas y disfrutadas en porcentajes necesarios en esto del vivir. Decidí celebrarlo sin grandes algarabías, ni multitudes, ni demasiado estrés mental para mi.  Decidí celebrarlo junto a mis imprescindibles en la vida, a saber, mi madre, mi padre, mis hijos y mi pareja. Un viaje corto de fin de semana con visita a dos cascos viejos de ciudades catalanas y por las tardes, teatros para ver un día cortometrajes de esos que te llevan a meditar y otro día una obra de teatro de un grande en su oficio, que con casi 89 años te recuerda porqué hace la nada desestimable cifra de 2600 años que existe en la humanidad esta disciplina artística tan maravillosa. Soplar las velas sobre un bocata de hamburguesa sin hamburguesa fue el colofón más bello para...

Desde que no nos vemos

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​ A moco tendido he acabado. Al ver la cara de su hija, en su mirada, en su sonrisa, en sus ojos, de pronto veía a Enrique y una profunda emoción, mezcla de alegría y tristeza ligaban una argamasa peculiar en mi pecho, que fabricaba quintales y quintales de lágrimas, a la par que construía un dique en mi garganta que me impedía dejar de llorar. Aquel noviembre de 2019 supe que hacían en Madrid su homenaje. Supe que quería ir con toda mi alma, pero no busqué con quien ir y sola no me atreví.  Se me quedó la espinita clavada para los restos. Y hace poco volviendo a escuchar a mis queridos Secretos de antaño, con la voz de Enrique viajando por todas y cada una de mis neuronas, descubrí que existía un DVD con el concierto que me perdí. Me lo he puesto en el comedor, una tarde de sábado solitaria y me he dejado inundar por todas y cada una de las emociones, al ver a diferentes artistas que lo admiraron y quisieron como yo, cantando sus canciones de ayer y siempre. Si fuera verdad aquell...

La vida

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​ Estoy leyendo La sociedad de la nieve.  Uno a uno van desgranando cómo vivieron aquellos 71 días en uno de los lugares más inhóspitos de la tierra. A la par que los leo, los veo 40 años después en una entrevista conjunta, sentados cada uno al lado del otro. La mayoría con sus zapatitos brillantes de piel marrón.  Siento una ternura infinita por esos hombres a los cuales la vida permitió llegar a superar la década de los 60 y comprendo, por fin, lo maravilloso que es nuestro cuerpo que pasa de ser una crisálida con veinte años, a ser una personita redonda, canosa y con la mirada afable del que ha vivido ya todo lo suficiente para entender lo afortunado de alcanzar las distintas décadas. Este pensamiento me lleva a admirar mi nueva redondez, mis nuevas canas y a comprender que debo sentir admiración y gratitud por mi nueva etapa de vida. En breve soplo mis cincuenta velas sobre el pastel. Rodeada de las personas más importantes de mi vida.  Espero y deseo conseguir la mir...

Distintos horizontes

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​ Anticipo y medito que en esta vida no existen los horizontes fijos, si no tantos horizontes como mínimos grados viremos en nuestra vida.  Es así como me visualizo en grupos de senderismo, marchando a conocer a Neyva, a Jorge, experimentando sabores que no me permito experimentar a día de hoy.  En mi casa me veo retirando con dolor imágenes y sustituyéndolas por otras, divertidas, reivindicativas, bellas. Alejo el miedo de mi a vivir cosas nuevas, distintas, a caminar por sendas que ni me hubiera imaginado que podía transitar. Son tantos años cambiando de posición geográfica dentro de mi misma que imaginar un salto más ya no me produce ansiedad, en todo caso pena. Y transito por el duelo anticipado para reconocer las piedras porculeras que siempre aparecen en ese camino. Son demasiados duelos ya como para no saber de qué color son y cómo son sus puntas. Así que ensayo, como en una obra de teatro, los diferentes escenarios de la vida para que, una vez en ellos, no me resulten ...

Si te vas

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​ Tienes un esqueleto de origen árabe que emerge cada vez que el fuego arrasa tu vida.  Siento un gran pesar dentro de mi y al mismo tiempo un triste alivio, como cuando sabes que un familiar está más cerca de la muerte que de la vida y prefieres, aunque duela eterno, que deje de sufrir. Ese sufrimiento, en el caso de nuestra Sierra, lo teníamos todos y cada uno de los que la amamos, porque veíamos cada año como su masa forestal, absolutamente desaforada, era la carne de cañón que acaba explotando siempre.  Lo que no sabíamos, aunque cada verano lo viéramos, es cuándo iba a suceder.  Si pillaría el fuego, como en una ratonera sin salida, a nuestros adolescentes en el río, a nuestros ancianos visitando sus parcelas en el monte o a nuestros amigos de senderismo por aquellos caminos antiguos que nuestros ancestros recorrieron.  Anoche me sentía cruel y desalmada al verbalizar que mejor que ocurra de una vez, porque esperarlo cada verano, con el alma en un puño, mientras...

Construir identidad

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​ Qué sabia es Samanta, qué sabia a base de golpes y sufrimiento en un mundo hostil que, en primera instancia, le rechazó siempre. Qué sabia Samanta que reflexiona al hilo de la construcción de nuestra propia identidad, hecha con cachitos de la mirada externa de todos y cada uno de los demás y con nuestra propia mirada, la que nos va de dentro hacia fuera o de nuestros propios contornos hacia dentro. Y la reflexión con su entrevistador, comprendiendo que existen tantos yoes como personas con las que interactuamos, por lo que somos, en realidad, seres poliédricos, con un número infinito de caras. Esa descripción que hace de las muñecas diversas, de las muñecas manipulables, que podíamos modificar a la imagen y semejanza que nosotras queríamos de nosotras mismas, burlando así la persecución del fascismo, de querer unificarnos a todos bajo un mismo uniforme físico y psíquico, seres manipulables y con apariencia admitida por los ojos de los poderosos, así si, así no. Habló de esa falla gra...