Mi área de Broca enmudece

Tengo una enfermedad en el ventrículo izquierdo que repercute en mi área de Broca, la enmudece, la sella, precinta y diseca.

Y ese control del habla, que esa Broca tiene por función, me vuelve de pronto sordomuda y no me apetece hablar, ni escuchar.

La conversación humana se está perdiendo, anulando, alejando de nuestras retinas y en la era de las pantallas táctiles, demasiado brillantes, blancas y asépticas nos hemos empobrecido hasta ser una mota más de polvo sobre esas pantallas.

No hay miradas, no existe la posibilidad de percibir en nuestro propio pecho las emociones del otro al hablar con él, desaparece la empatía y yo me estoy volviendo loca y la apatía se desborda por cada uno de mis dedos cada vez que tengo que teclear un pseudo lenguaje a través de una pantalla.

Estoy empezando a odiar a ese rectángulo negro con su reclamo de musiquitas cual máquinas tragaperras.

Quisiera volver a reencontrar mi soledad absoluta, sin falsas compañías telemáticas. Hallar de nuevo en la riqueza de la cercanía, ojos a los que mirar, comisuras de labios a observar, gestos, movimientos voluntarios e involuntarios y volver a sentirme humana.

Ese rectángulo negro me permitió conocer a alguien que ha cambiado mi vida para mejor, pero me pregunto si tal vez la existencia de esas pantallas hipnotizantes nos roban la mirada hacia el frente, la de siempre, la de toda la historia de ésto llamado humanidad y yo por andar cabizbaja, viendo sin ver, dejé de ver, viendo las oportunidades, caminos, desvíos, sendas, que lo natural, lo real, lo físico, me ponía delante.

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