Global Sumund Flotilla

Anoche viví un momento histórico en directo, uno de esos momentos que quedan registrados en los anales del tiempo porque dibujan, definen, marcan, un punto de inflexión, de no retorno. 

44 barcos que conformaban la Global Sumund Flotilla fueron asaltados por un gobierno Terrorista en aguas internacionales. Los piratas del siglo XVII han vuelto infinitamente más armados, más violentos, más radicales.

Pero la parte del pueblo humano que siempre puso el cuerpo, el alma y la vida para luchar por los derechos humanos, vuelve a poner el cuerpo, el alma y la vida y ya ha empezado a sentir las calles como el lugar por antonomasia para gritar, vociferar y clamar hasta quedarse afónicos exigiendo que se respeten de una vez y para siempre los más elementales derechos humanos y continuar gesticulando para hacerse entender aunque delante estén o se hagan los sordos.

Siento una enorme emoción al sentir que todavía existe una gran parte del mundo que mantiene la consciencia de lo común, de lo que nos identifica y aúna como especie, pese a todos los esfuerzos económicos, judiciales y de fuerza bruta para silenciarnos, amordazarnos, eliminarnos.

Hoy, jueves 02 de octubre vamos a salir de nuevo a las calles, a gritar, vociferar y clamar hasta quedarnos afónicos para luego gesticular. No habrá sordo en el mundo que no entienda nuestro mensaje, expresado en el idioma universal de la propia humanidad.

Anoche, en la cocina de mi casa, me conecté en directo con la Flotilla, para acompañar a todos estos hombres y mujeres que han puesto sus cuerpos y sus vidas para empujar a la humanidad a manifestarse por un mundo más seguro, más justo, más humano. 

Mi hijo adolescente bromeaba ante mi insistencia de la gran importancia de ser testigo de un momento histórico y de acompañar moral y virtualmente a todas esas grandes personas. 

Y pude ver, emocionada cómo, pese a sus bromas, abandonó su habitación y se sentó en una silla frente a la tablet conectada por Youtube en directo con la flotilla y quiso estar presente, pendiente, consciente.

Ojalá estemos ofreciendo a las nuevas generaciones consciencia de lo importante que es continuar luchando, caminando, empujando, gritando, vociferando, gesticulando para defender, sostener, mantener y obtener antiguos y nuevos derechos para la humanidad.



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