Ay mi Robe

Ay Robe que tarde llegaste a mis oídos…
Ay Robe toda una vida contigo y yo escuchándote debajo del agua…a todas horas, a altas horas, con muelles en mis tobillos que bailaban al son de tus palabras mientras salpicaba con mis botas toneladas de charcos que me inundaban e impedían entender tu voz.
Ay Robe que yo quería pero no había forma.
Ay Robe que yo veía las caras de felicidad, emoción, alegría de todos mis colegas y de aquellos a los que no conocía pero cantaban a grito pelao tus canciones mientras yo saltaba y conocía los ritmos de tu canción pero no tus mensajes, hoy ya se que pura poesía.
Ay Robe que llegué tarde, pero más vale tarde que nunca y como una regadera que la hierba hace que vuelva a brotar hoy, por fin, consigo comprender, si cabe más, aquella emoción y alegría en las caras de mis colegas y todo Dios cuando te cantaban.
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