Funeral de la Valenia que fui

Hoy por fin me di cuenta de que mi yo de 1988 aproximadamente hasta 2025 ha desaparecido por completo, se ha esfumado, borrado, finiquitado, fallecido.


Y en ese certero descubrimiento he sentido que tenia que celebrar un funeral, un adiós, un bye bye que me ayude a despedirme y afrontar el pertinente duelo de la forma más sana posible. Sin traumas de más, sin complejos patológicos de pasajeros incómodos. 


Así que en el cambio de armario de invierno a verano, una pira de vestidos, faldas y pantalones que me acompañaron durante varios lustros, yacen cuál mortajas sin cuerpo en el que habitar, en el suelo del dormitorio. 


Y yo los miro y pienso en un barco vikingo a la deriva, con su pira funeraria ardiendo y me imagino a la mía particular de textil y texturas varias ardiendo sobre el mar mediterráneo, alejándose con las olas hacia dentro, mientras yo desde la orilla, observo el fuego hipnótico mientras me recuerdo a mi misma con todas aquellas prendas que me definieron y me acompañaron en esa extraña manía de construirnos identidad.


Y así, con los pies semienterrados y mojados en la orilla de ese mar nuestro, dar la bienvenida, en el mismo acto de despedida de la que fui, a la que soy.


Bienvenida nueva Valenia, te acepto, te quiero y te voy a cuidar hasta que un nuevo funeral nos vuelva a llamar para otra despedida y otra nueva bienvenida.


Por muchas nuevas Valenias en mi vida. 

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