Construir identidad

Qué sabia es Samanta, qué sabia a base de golpes y sufrimiento en un mundo hostil que, en primera instancia, le rechazó siempre.


Qué sabia Samanta que reflexiona al hilo de la construcción de nuestra propia identidad, hecha con cachitos de la mirada externa de todos y cada uno de los demás y con nuestra propia mirada, la que nos va de dentro hacia fuera o de nuestros propios contornos hacia dentro.

Y la reflexión con su entrevistador, comprendiendo que existen tantos yoes como personas con las que interactuamos, por lo que somos, en realidad, seres poliédricos, con un número infinito de caras.

Esa descripción que hace de las muñecas diversas, de las muñecas manipulables, que podíamos modificar a la imagen y semejanza que nosotras queríamos de nosotras mismas, burlando así la persecución del fascismo, de querer unificarnos a todos bajo un mismo uniforme físico y psíquico, seres manipulables y con apariencia admitida por los ojos de los poderosos, así si, así no.

Habló de esa falla grande que resulta de nuestra propia vehemencia al querer convencer de nuestra verdad al otro, ejerciendo, en realidad, el mismo ejercicio de soberbia de aquellos que con sus violencias pretenden adoctrinarnos, censurarnos, penalizarnos, castigarnos y finalmente eliminarnos, si no nos borramos a cero, para que no sientan que existimos.

Ojos que no ven...todos al puto armario, gays, lesbianas, pobres, clase trabajadora, rojos progresistas, comunistas, activistas pro derechos humanos, mujeres. Todos al puto armario en el que si nos quedamos bien callados y sumisos, tal vez nos dejen respirar, solo respirar.

Identidad con una parte ineludible heredada, esa que nació con la suma de todas las luchas a lo largo de la historia realizada por las y los que nos precedieron, la que forjaron con sus vivencias nuestros ancestros de sangre, nuestros ancestros de trinchera.

Identidad con una parte construida por la mirada ajena y nuestra propia mirada.

Ayer, entendí por fin, que en este mundo me habitan infinidad de Valenias. Cada una con un matiz, una cadencia y un fluir diferente.

Bienvenidas sean en mi todas y cada una de ellas.


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