Entradas

Hasta siempre Gato

Imagen
¿A dónde ha volado esa fuerza energética, vivaz y cabezona que tanto te caracterizaba? Creo que se ha quedado a vivir en nuestros recuerdos, cada vez que invoquemos tu imagen en el fondo de nuestra retina, ese lugar que solo nosotros podemos observar con los ojos abiertos o cerrados, estando, pero no estando. ¿A dónde han ido tus maullidos reclamando protagonismo, atención, espacio? Intentaba adivinar en tu mirada fija algún atisbo de pensamiento gatuno y a veces te descubría y otras muchas más me desconcertabas. Se que no fui buena contigo. Que no te quise lo suficiente. Que te quité muchas horas de mimos, calorcito y compañía porque no me gustaba que me clavaras sin tú quererlo, las uñas.  Me costó hacerme a tu domesticación no domesticada, a tu parte salvaje que, como buena felina, tenías. Y ahora que ya no estás, de pronto se ha abierto en mi un hueco en el que habitabas, sin yo saber que existías también ahí dentro. Miro la silla en la que te recogías al sol, ahora vacía ...

Hasta siempre tierruca

Imagen
Se me han suicidado las ganas de llorar, de ahogarme con mi propio llanto, de deshacerme como tarrina de helado olvidado. Se me ha suicidado el alma sensible, se ha quedado en shock, se ha convertido en estatua de mármol blanco o gris o beige sin más modificación gestual que el fondo de mi pupila negra que mirando a la nada cambia casi imperceptible su diámetro arriesgando a quien se asome a ellas a precipitarse por un profundo y oscuro barranco. Quería despedirme de mi tierruca, sentir en mi piel la hoja de una navaja afilada despegando mi carne de los huesos hasta dejarme sin fuerzas ni vida para seguir mirándola. Mi tierruca, mi amada tierruca recién adoptada como segunda casa. Esa tierruca que emergía como milagro de la nada después de haber pasado las tierras secas y áridas del sistema ibérico. Las notas del viento del norte se repiten dentro de mi cerebro como banda sonora de estos dos últimos años de mi vida y las imágenes de esa tierra de la que me enamoré por ser el abrigo que...

Los días que me faltan para olvidarle

Imagen
No me ha quitado el sueño, ni el hambre.  Sin embargo siento ganas de llorar cada vez que traigo a mi recuerdo su imagen. Han pasado cuatro días y todavía no he podido hablar de lo sucedido con nadie que no sea mi madre, a la que le oculto mis terribles ganas de llorar, con la que utilizo el tono de humor para enfrentarme a este puto abismo al borde del que me encuentro. De modo que no he podido expresar mi pena, ni mostrar mi llanto, ni encontrar otras interpretaciones para lo que me ha pasado, excepto las mías. Estos tres días en el curro he tenido que sonreír como si dentro de mi no hubiera habido un cataclismo, un puto tsunami, un huracán de escala mil que me ha dejao sin un leve aliento al que agarrarme. Y juro que había momentos en los que entraban compañeros por la puerta y cuando me bromeaban, preguntaban que qué tal o hablaban de que les despertó la tormenta, me daban ganas de ponerme a llorar y decirles ¡vete a la mierda con la puta broma!, estoy que no me encuentro dent...

Por fin me he hecho mayor

Imagen
Me quedo mirando a la nada durante largos minutos y lo hago porque en realidad estoy mirándome hacia dentro, muy dentro, allí donde anidan imágenes, timbres de voz ausentes, tactos que se han quedado a vivir en mi piel y todas las cosas bonitas que merece la pena guardar y recordar. No siento rabia, ni rencor, ni desaliento, ni autocompasión. Ni me miento, engaño o encubro la realidad para hacerla más malvada, porque sencillamente no lo es, porque cuando las cosas suceden es porque no estaban cómodas tal y como se encontraban y no hay nada mas saludable que dejar ir, como animal salvaje en libertad a aquello que se siente atado por algún lado. Me sorprendo a mi misma con diálogos interiores tranquilos, calmos y positivos que me cogen de la mano y no me sueltan, hora tras hora, para acompañarme en estos días de inusitada actividad cerebral en que me veo inmersa . Creo que, por fin, como me diría mi madre, me he hecho mayor. He empezado a descolgar marcos de fotos, guardar figuras y ...

Cavé una profunda tumba

Anoche huí de mi propia casa, como quien se fuga de su celda, solo que no tenía guardianes apostados en mi puerta, ni habían fusiles, ni subfusiles apuntándome desde torres vigía, ni ventanas indiscretas. Corrí debajo de la tormenta desatada frente al Mediterráneo como orquesta perfecta para mi compungida cabeza. Hundí mis pies en el barrizal que se estaba formando bajo la ladera del monte situado justo detrás de mi casa y como el más bruto de los legionarios en sus circuitos a vida o muerte luché contra barro, viento y agua azotando en mi cara para subir a la cima, allí, donde enraíza profunda y en quietud, la más hermosa encina de entre todas las encinas. Llegué exhausta entre truenos y aguaceros, mezclando el torrente de mis lágrimas con la lluvia que empapaba mi cara. Y cavé, cavé y cavé una profunda tumba en la que depositar mi amor por él, todavía latiendo fuerte y con contundencia. Lo arrojé al fondo, en el que ya se había formado un charco oscuro de fango y estrellas reflej...

No tengo lacrimal para tanta ola

Ha puesto el listón muy alto, porque la puta barra que tenía que saltar la había tenido siempre tirada en el suelo, junto a la colchoneta esa alta y molluda llena de tierra y polvo que andaba siempre descolorida, de tan jodidamente estática, que le había tocado vivir. Ya no me valdrán breves arrumacos, ni sonrisas teñidas de lascivia mientras me dicen te quieros impostados, escuchados al apuntador o leídos en esa pantalla que siguen los presentadores del telediario de la uno, de la dos o de cualquiera de las otras mierdas de cadenas. Ya no me tragaré juanolas con mujer de su vida, ni canciones de Jhon Lennon como bolas de cristal para coser calcetines colgadas en la pared de enfrente de mi habitación. Hoy no creo en nadie, ni siquiera en mi. Una yo que cree morirse cada vez que en verdad se muere, pero que resurge de sus cenizas como el puto ave fénix y ya no sabe si en verdad murió o ha sido puto pez fuera del agua siempre. Estuviste cerca Valenia, esta vez estuviste cerca, pero d...

Un colmillo a medio milímetro de mi yugular

Siento como mi cabeza va acercándose inexorablemente hacia la boca abierta y las fauces tremendamente afiladas de esa hija de puta llamada muerte. No voy a morir de golpe, lo voy a hacer poco a poco, desangrándome por cada una de las incisiones cortantes y profundas que van a ir desgajando mi piel, mis músculos, mi grasa como si de una maldita barra de pan recién horneado se tratara. Siempre fue difícil, pero lo hacíamos fácil, porque todos sabemos que querer es poder y nosotros podíamos, joder, podíamos. Pero las ganas de querer hace un tiempo que empezaron a marchar, que comenzaron a hacer sus maletas en sigilo, supongo que entre café y café. Así, como quien no quiere la cosa, marchaban escaleras arriba con la excusa de ir a hacer un pis y en realidad se metían en la habitación con la puerta entornada y a pocos iban metiendo en la maleta su ropa interior, sus pañuelos, aquellas bermudas que tan buen culo nos hacían y algún que otro beso para llevarlo de recuerdo y en las noches de in...